miércoles, 13 de mayo de 2009

 


Una leyenda de exu
Exu siempre fue burlón y engreído , adoraba provocar confusiones y hacía bromas que dejaban a todos confusos e irritados.
Cierta mañana se despertó desalentado, finalmente quien era él?
No hacía nada, no tenía quejas de ninguno ,
deambulaba por el mundo sin tener ninguna motivación.
Eso no estaba correcto.
Todos los orixás trabajaban mucho y tenían sus campos de actuación bien definidos y pero para el nada havia sido reservado.
Esa injusticia él no iría a tolerar.
Arregló un pequeño forje y colocó el pie en el mundo. Iría hasta el Orun exigir explicaciones.
Después de mucho andar, finalmente llegó al palacio de Olorun.
Todo cerrado Se dirigió a los guardias del portón y exigió una audiencia con el soberano.
Ellos se rieron mucho.
Quién era aquel infeliz para venir allí y exigir cualquier cosa.
Exu se quedó enfurecido ni los guardias de aquel palacio lo respetaban.
Pasó entonces a gritar improperios contra el gran creador. Inmediatamente fue aprendido y enjaulado en una celda donde se quedó imaginando cómo salir de aquella situación.
Ya estaba arrepentido de haber venido, pero no daría el brazo a torcer. Inició nuevamente el vocerío y tanto cosas hizo que Olorun decidiera hablar con él.
Exu explicó lo que lo traía allí, habló de la injusticia que se hallaba victima y exigió una compensación.
Pacientemente el padre de la creación explicó que todos los orixás eran serios y compenetrados, pero que Exu, sólo quería saber de confusiones y bromas.
Entonces como osaba intentar igualarse a los compañeros?
Que fuera y ya no lo aborreciera.
Era así? No prestaba para nada e?
Dijo exu entones le haré la guerra?
Resolvió hacer lo que más sabía. Comer! Todos sabían de su hambre incontrolable desde el nacimiento.
Descendió del Orun y comenzó a atacar los reinos de los orixás. Comió las matas de Oxóssi.
Bebió los ríos de Oxum.

Palito los dientes con los rayos de Xangô.
El mar de Iemanjá era muy grande y él fue bebiendo los de apoco.
La tierra se hizo árida y prestes a acabar.
Por cuanto eso todos los orixás corrieron al palacio en completa desesperación.
Exu inmediatamente fue aprendido y llevado nuevamente hasta el Orun, esta vez, sin embargo, se sentía victorioso.
Exigió ser tratado con respeto y asumir un lugar en el panteón divino. Si así no fuera, nada devolvería y comería el restante del mundo.
Fue hecha entonces una reunión para resolverse el gran problema. Olorun no podría juzgar solo, todos que allí estaban tenían mucho a perder. Después de mucha discusión llegaron a un consenso.
Exu sería el mensajero de todos ellos, el contacto terrenal entre los hombres y los dioses.
Él le gustó, pero aún preguntó: - Y voy a morir de hambre?
Nueva discusión. Decidieron entonces que todos los orixás que recibieran ofrendas entregarían una parte a él.
Exu salió satisfecho, ahora sí tenía la importancia que merecía, descendió canta rolando y devolviendo por el camino todo que había comido. Y la paz volvió la tierra, pero quedó el mensaje de exu : Con Exu nadie puede mas yo puedo con todo !
Ricardo de oxala

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