QUIEN ES EXU

martes, 19 de mayo de 2009

 


Exú es de seguro, la figura más controvertida de los cultos afro-brasileños.
Para algunos, una figura juguetona, asociada a la imagen de un niño irresponsable, divirtiéndose con las confusiones que consigue armar entre los seres humanos y entre los propios orixás: para otros, una figura temible, peligrosa, vuelta exclusivamente para el mal. Es, segundo, la mayoría de las leyendas, hijo de Yemanyá, pero no es considerado unánimemente como un orixá.
Según la tradición, Exú y el causante de las peleas, calamidades, accidentes y desgracias. En respuesta a esa afirmación, también se atribuye a él un lado bueno, que tal vez sólo aparezca cuando son prestadas a él homenajes y sacrificios.
A partir de esa dificultad en definirse Exú de manera más rígida, Pierre Verger afirma que "Exú se revela, tal vez de esta manera, el más humano de los, orixás, ni completamente malo, ni completamente bueno.
Parte de esa contradicción toda no viene de las creencias yorubás.
La identificación de Exú con el mal es más clara en Brasil, principalmente cuando los cultos se distancian del candomblé tradicional.

En la umbanda, por ejemplo, donde el sincretismo religioso corresponde a la propia base de la religión, Exú y el demonio cristiano son casi indistintamente la misma figura.
La historia explica el proceso de acumulación de las características de uno por el otro con cierta facilidad. En un primer momento, los jesuitas católicos intentaron imponer la religión católica a los "negros pagaos". Dada la dificultad en someter un pueblo con todo un conjunto de dioses y divinidades inclusive más rico que la teología occidental, algunos misioneros optaron por aprovechar el panteón africano y amoldarlo, en la medida del posible, a la configuración católica más precisamente a la dualidad bien-apenas.
Era, por lo tanto, necesito encontrar un diablo y la controvertida y inquieta figura de Exú fue la que mejor se prestó a ese objetivo, por diversas razones.
Exú es una divinidad de fácil relación con los humanos de más prójima del mundo material. A él se pide interferencia en las cuestiones más mundanas y prácticas.
Por esa facultad, Exú se constituía en el protector de los negros, en el periodo de la esclavitud, contra el albedrío y despotismo de los señores.
Eran sus ebós (conocidos vulgarmente como "despachos") dejados en las encrucijadas próximas a la casa grande.
En una circunstancia de lucha, lo que practica el bien para un antagonista, defendiéndolo de otro, también puede ser visto, por el punto de vista de este último, como lo que hace el mal. Así, los señores de ingenio vuelcan en Exú el demonio que los negros "lanzaban" contra ellos. Otro factor que facilitó la identificación de Exú con el demonio cristiano es su conexión con el fuego, con la masa ígnea. Además de eso, la sexualidad desenfrenada de Exú (muchas veces representado por una figura humana con sonrisa burlada y una permanente erección) debe haber ayudado la tarea de los jesuitas en su busca de un demonio en la mitología africana. El responsable por las fuerzas del bien y del mal A los pocos, esa identificación Exú / Diablo fue siendo acepta casi que íntegramente por la umbanda y, de manera más contenida, por buena parte del candomblé brasileño.
Eso representa una distorsión de los conceptos yorubás tradicionales, que permiten a él, gracias su irresponsabilidad y falta total de patrones morales, el control tanto sobre las fuerzas de lo así como sobre las del mal.
La moralidad no está en la divinidad, pero sí en
quien se relaciona con ella; así siendo, Exú es, consecuentemente, una concepción exterior a la dualidad cristiana.
Ese prejuicio se revela en el pequeño número de personas que son consagradas a él como hijos. En general, existe una postura diferente entre los Hijos de Exú y los de otros orixás. Mientras estos revelan un gran orgullo de que traigan dentro de sí las características de una divinidad a quien aprueban, los hijos de Exú generalmente son apuntados como sobredores, "gente que carga un pesado fardo". Aún el lenguaje de muchos terrenos marca esa diferencia: mientras se dice, en relación a los otros santos, que están "poseyendo" o "incorporándose" a su hijo, los hijos de Exú son apuntados como los que están "cargando" la divinidad, dato el peso que él representa.
Una creencia visiblemente creada a partir de los contactos con el cristianismo afirma que el hecho de alguien nacer hijo de Exú significa castigo por algo hecho en encarnaciones anteriores.
Finalmente, el recelo de lo que Exú puede hacer con la cabeza de un ser humano es tan grande que mucho de sus hijos, en vez de que así fueran iniciados, son raspados como hijos de Ogum, después de ceremonias en que Exú es fijado (es decir, "prestado" por un plazo limitado la Exú), y calmado. Esa transferencia sólo es posible dada la buena relación que se atribuye existir entre Exú, Ogum, hermanos por parte de madre e igualmente dueños de carácter violento y agresivo.
Afora eso el día consagrado la Exú es a, lunes, demostrando así la relación que existe entre él y la muerte, ya que segunda también es el día de los eguns, las almas de los muertos.

Ricardo de Oxala

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